Si te animas a leerlas podrás enviar al blog nuevos relatos que encuentres y te guste compartirlos con los demás. O las reflexiones que te susciten dichos textos.
En breve el primer relato.
Érase una vez un chico que caminaba siempre de espaldas, y tropezaba continuamente contra todo lo que se encontraba en su camino. En una ocasión al caminar se tropezó con un canto que protestó diciendo: ¡Eh, tú mira por donde vas..., me has hecho daño!
El chico miró y miró a su alrededor... no vio a quien le había hablado y continuó su camino de espaldas todo el rato. Al día siguiente volvió caminando a pasar por el mismo lugar y como caminaba de espaldas, el canto se puso en medio del camino y el chico tropezó.
El canto volvió a decirle ¡ Eh, tú mira por donde vas! Me has hecho mucho daño.
El chico miró y miró a su alrededor... y no vio a nadie, se quedó mosqueado y...
¿Se te ocurre un final?
Érase una vez un chico que caminaba siempre de espaldas, y tropezaba continuamente contra todo lo que se encontraba en su camino. En una ocasión al caminar se tropezó con un canto que protestó diciendo: ¡Eh, tú mira por donde vas..., me has hecho daño!
El chico miró y miró a su alrededor... no vio a quien le había hablado y continuó su camino de espaldas todo el rato. Al día siguiente volvió caminando a pasar por el mismo lugar y como caminaba de espaldas, el canto se puso en medio del camino y el chico tropezó.
El canto volvió a decirle ¡ Eh, tú mira por donde vas! Me has hecho mucho daño.
El chico miró y miró a su alrededor... y no vio a nadie, se quedó mosqueado y...
¿Se te ocurre un final?